Las metas SMART ayudan a planificar el desarrollo profesional porque son:
Amplias, cualitativas, voluntarias, libres y sin medición.
Específicas, medibles, alcanzables, relevantes y temporales.
Parciales, cambiantes, simbólicas, vagas y sin evaluación.
Abstractas, intuitivas, teóricas, prolongadas y sin objetivo.
Generales, flexibles, extensas, subjetivas y sin límite temporal.